EL Líbero: Frenos a la gestión municipal

21 de Agosto, 2017

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Por Raúl Figueroa Salas, director ejecutivo de Acción Educar.

Una de las críticas que se hace a los alcaldes es que su posibilidad de hacer una buena gestión es limitada, porque sus decisiones están fuertemente determinadas por conveniencias políticas, las que generalmente no coincidirían con las necesidades de la administración comunal.

En el ámbito de la educación, este argumento también ha sido utilizado en el debate de la desmunicipalización, específicamente por los partidarios de centralizar la administración de los colegios públicos. Si bien hay casos en que esto ocurre, esta afirmación desconoce, por una parte, que hay municipios con resultados exitosos y que existen alcaldes dispuestos a usar herramientas poco populares para mejorar el servicio educacional; y por otra, que el problema de los “intereses políticos” lo tiene también el Estado centralizado.

El anuncio del cierre de tres colegios municipales de La Florida, a causa de su baja matrícula y para hacerse cargo de los déficits en la gestión educacional, da cuenta de que la acusación que se hace a los alcaldes como incapaces de asumir costos políticos para corregir las deficiencias se utiliza como excusa para centralizar la educación escolar. En efecto, en este caso hubo un alcalde dispuesto a enfrentar la discrepancia de parte de sus vecinos por un bien mayor. Es importante aclarar que los alumnos iban a quedar protegidos, dado que las escuelas que se pretendía cerrar iban a ser fusionadas con otras.

Si bien los planes del alcalde de La Florida no podrán concretarse por razones administrativas, la oposición de determinados grupos de interés a la implementación de medidas que apuntan a una sana gestión financiera deja entrever que no existe una verdadera preocupación por la educación municipal, sino sólo una aspiración ideológica para que el Estado controle la educación pública.

No es un bien para las escuelas, ni para la comunidad, ni para el mundo escolar municipal, que los alcaldes no puedan utilizar sus herramientas para terminar con los déficit y mejorar el servicio que prestan. Por el contrario, es un inconveniente que refleja que hay un sector que no se hace cargo de problemas tan básicos como la escasez de recursos ni de la importancia de la buena administración. Si hoy hace falta autonomía para que los alcaldes administren adecuadamente y se hagan responsables de la educación municipal, el proyecto de desmunicipalización sepulta esta aspiración, al diluir la identificación de los responsables de la gestión educacional.

La solución estaría, entonces, no en traspasar la administración al poder central, sino en elaborar mecanismos que profesionalicen la gestión municipal. Centralizar la educación no eliminará el hecho de que la administración de la educación está definida por intereses políticos.

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