Radio Pauta: Efecto gratuidad; las universidades estatales reducen en 22% sus ganancias

Doce de los 18 planteles empeoraron sus resultados en 2017 en relación a 2016. Las variables para explicar el retroceso son varias, pero el beneficio estudiantil se asoma como una de los elementos que presionaron las cifras.

Por G. Villalobos y J. M. Ojeda

La gratuidad aparece como un fantasma en los resultados financieros de las universidades estatales chilenas en 2017. Se asoma, pero quienes estudian las cifras todavía no logran vislumbrar a ciencia cierta la dimensión de sus efectos. Pero sí hay indicios. Y buena parte de ellos acaban de quedar disponibles al público, pues 18 universidades chilenas acaban de entregar sus reportes financieros a la Contraloría General de la República.

En 2017, las ganancias de las universidades estatales sumaron $28.845 millones (US$ 47 millones), una cifra 22,7% más baja a la obtenida el año anterior, de acuerdo con los números reportados a Contraloría. El escenario se ve aún más negativo cuando esta baja se compara con el alza de 27% que registraron los resultados de las entidades durante 2016 en relación con 2015. Los responsables de la caída son tanto factores puntuales como generales. Es en esta segunda categoría donde se asoma la gratuidad.

La nueva normativa

A partir de 2016, los estudiantes de las familias pertenecientes al 50% más vulnerable de la población (hoy llega al 60%) pudieron acceder a la educación superior gratuita en las universidades estatales y privadas que cumplían con los requisitos. Esto, como parte de una nueva política que implementó el Gobierno de la expresidenta Michelle Bachelet vía Ley de Presupuestos, en la que el Estado se hizo cargo de parte de los pagos de los alumnos. Para ello, el Mineduc calculó aranceles de referencia por institución y campo de estudio, para determinar así el dinero que debía ser transferido a cada institución. En algunos casos, parte de los aranceles de referencia resultaron estar por debajo de los aranceles reales. Es decir, las universidades dejaron de percibir parte de los ingresos provenientes de los pagos mensuales que realizaban los alumnos.

Al respecto, en una entrevista realizada en el programa Primera Pauta de PAUTA 100.5 el director ejecutivo de Acción Educar, Daniel Rodríguez, explicó que “la política de gratuidad desde que se diseñó en la glosa presupuestaria lleva de la mano una fijación de precios” y eso puede tener consecuencias para los planteles universitarios.

Sin embargo, estas brechas no dejaron gran impacto en los estados financieros de las universidades estatales durante el primer año de la gratuidad. En 2016, las ganancias de las entidades sumaron $37 mil millones (US$ 56 millones), un monto que superó en US$ 12 millones lo obtenido en 2015.

Las diferencias entre el arancel referencial y real se corrigieron, en parte, durante el segundo año en el que rigió la gratuidad (2017). Esta, a su vez, sufrió otros dos grandes cambios: su cobertura se amplió al 60% más vulnerable y, además, se incluyeron alrededor de 30 universidades privadas, centros de formación técnica e institutos profesionales.

Según aseguran desde Acción Educar, en diez instituciones de educación superior los aranceles referenciales pagados por el Estado resultaron estar por debajo de los montos reales. Con eso, se habría producido un déficit de $17 mil millones para los centros privados.

Las universidades estatales aún no han dado a conocer sus estados financieros detallados para el año pasado; sólo está disponible el balance final. Es decir, informaron a cuánto ascendieron sus ingresos, gastos y resultados, sin explicar qué los llevó a esos números. El balance final muestra una caída en los resultados. Aunque conocedores del tema aseguran que todavía es muy pronto para determinar las razones, sí hay coincidencia en que la gratuidad se está asomando como una de las más poderosas.

PAUTA.cl contactó a los representantes de las universidades de Tarapacá, de Playa Ancha y Chile, sin embargo no fue posible contar con su versión sobre los efectos de la gratuidad en sus resultados financieros.

Al pizarrón

Del total de las 18 universidades estatales que existen en el país, 12 obtuvieron en 2017 resultados por debajo de lo registrado el año anterior. “Es claro y evidente que hubo un impacto por la gratuidad, pero es difícil determinar si es el único responsable de estos números o si hay otros”, comenta el director ejecutivo de Acción Educar, Daniel Rodríguez.

Según cálculos de la misma fundación, los planteles estatales que sufrieron los mayores déficits por la gratuidad en 2017 fueron la Universidad de Playa Ancha y la recientemente inaugurada Universidad de O’Higgins. En el caso de la primera, la brecha habría sido de $505 millones ($111 mil por estudiante). Pese a este resultado, la entidad logró disminuir sus pérdidas durante el año pasado: pasó de un balance de casi -$4 mil millones en 2016 a un saldo de unos -$2 mil millones en 2017.

La Universidad de O’Higgins, en cambio, habría sufrido un déficit de $68 millones por la gratuidad. Este monto se traduce en una merma de $230 mil por estudiante. El balance final de la estatal en 2017 mostró, efectivamente, un empeoramiento en los estados financieros: mientras en 2016 obtuvo ganancias por casi $12 mil millones, en 2017 el monto se redujo a poco más de $3.600 millones. Sin embargo, según conocedores de los balances, el retroceso se produjo debido a que en 2016 se recibió un aporte estatal importante para poner en marcha la universidad, que registró su primer año académico en 2017. Sin esos dineros, agregan, la ganancia se redujo de manera importante.

El examen

La dificultad en determinar el impacto de la gratuidad en los estados financieros está en la variedad de los ingresos de las universidades. Además de lo que se percibe o se deja de recibir por aranceles, las entidades reciben aportes por investigaciones, podrían aumentar sus flujos por venta de activos y también podrían haber aumentado sus gastos en infraestructura. Todas son variables ajenas a la gratuidad que podrían haber influido en los balances.

Desde Educación 2020 coinciden, en parte, con esta visión. “Hay indicios de un impacto, hay entidades que se han quejado, pero las cifras todavía no son concluyentes”, comenta Ariel Ramos, investigador de política educativa de la fundación.

Aunque en el sector privado admiten que la gratuidad ha impactado los balances, desde la exadministración de Bachelet aseguran que la relación causa-efecto no es evidente. Según la exjefa de la división de educación superior del Ministerio de Educación Alejandra Contreras, las brechas que dejaron los pagos entre el arancel referencial y el real fueron por montos menores.

Sin embargo, para Ramos existe el peligro de que la gratuidad comience a tener un impacto mayor en los balances. “A largo plazo podría verse afectado el patrimonio de las universidades, se podría echar mano a los ahorros, a la venta de activos, eso sí podría pasar”, advierte el investigador.

Para evitar esta situación, los conocedores del tema llaman a recalcular los aranceles de referencia para acercarlos a los reales, algo que el ministro de Educación, Gerardo Varela, ha comentado en reiteradas ocasiones que será priotario en su gestión y que se abordará más adelante. Si no, el fantasma de la gratuidad podría convertirse en una amenaza concreta en los números de las universidades estatales.

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